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La DANA, dos años después: homenajes a las víctimas y secuelas ambientales y psicológicas

Dos años después de la DANA del 29 de octubre de 2024, los municipios valencianos afectados han vuelto a reunirse para recordar a las 233 víctimas mortales de las inundaciones y reivindicar la memoria de quienes perdieron la vida. Velas, flores, minutos de silencio y mensajes de solidaridad han protagonizado los homenajes, en una jornada marcada también por el recuerdo a las víctimas del accidente ferroviario de Urda (Toledo) y de la reciente dana Adam.

El aniversario llega acompañado de nuevas investigaciones científicas que permiten conocer mejor las consecuencias de la catástrofe. Varios estudios del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) han detectado secuelas ambientales meses después de las inundaciones, mientras que una investigación de la Universidad CEU Cardenal Herrera (CEU UCH) refleja el impacto psicológico que sufrieron las personas afectadas.

Los municipios valencianos recuerdan a las víctimas

Paiporta, una de las localidades más golpeadas por la riada, ha detenido su actividad este jueves para rendir homenaje a las 56 personas que fallecieron en el municipio. El acto, organizado junto a la asociación Revivimos, ha incluido un silencio junto a la escultura instalada en el entorno de Villa Amparo en memoria de las víctimas y de los voluntarios que colaboraron tras la tragedia.

En Catarroja, donde murieron 25 personas, el homenaje ha consistido en tres minutos de silencio y una ofrenda floral. La alcaldesa, Lorena Silvent, ha reafirmado el compromiso municipal de avanzar sin olvidar a quienes perdieron la vida, escuchar a quienes todavía sufren las consecuencias de la dana y trabajar por la recuperación. El Ayuntamiento ha decretado tres días de luto oficial.

Torrent también ha celebrado un minuto de silencio y una ofrenda floral en recuerdo de sus 11 víctimas mortales. Su alcaldesa, Amparo Folgado, ha recordado el vacío que dejaron en sus familias y ha trasladado a sus allegados el compromiso de seguir acompañándolos.

En Albal, los vecinos han encendido velas junto a un corazón elaborado con crisantemos blancos en la plaza del Jardí. El alcalde, José Miguel Ferris, ha reconocido la labor de los miles de voluntarios que acudieron desde distintos puntos de España y ha reclamado unidad institucional para acelerar la reconstrucción. Por su parte, Benetússer ha celebrado una concentración silenciosa en la que los asistentes han podido renovar los mensajes del mural dedicado a las víctimas.

Otros municipios, como Chiva y Cheste, han compartido mensajes y vídeos para recordar la huella que dejaron las inundaciones y agradecer la solidaridad ciudadana. En Paterna, la memoria de la catástrofe quedará representada por una senyera manchada de barro durante la dana en Paiporta, que se conservará enmarcada en el Casino de la plaza del Pueblo.

La jornada también ha estado marcada por los homenajes en Valencia y sus pedanías del sur, Utiel, Sedaví, Turís y Vilamarxant, entre otras localidades. En Utiel se han guardado seis minutos de silencio, uno por cada vecino fallecido, mientras que Sedaví ha programado el acto a las 20.11 horas, coincidiendo con la hora a la que se envió la alerta ES-Alert el 29 de octubre de 2024.

Las instituciones unen el duelo por la dana y el accidente de Urda

El segundo aniversario de las inundaciones ha coincidido con el luto por el accidente ferroviario de Urda, por lo que las principales instituciones valencianas han dedicado sus minutos de silencio a recordar a las víctimas de ambas tragedias. La Generalitat ha celebrado actos en sus sedes y ha decretado luto oficial en la Comunitat Valenciana, mientras que las banderas de distintas instituciones han ondeado a media asta.

El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha encabezado el homenaje en el Palau de la Generalitat, al que se han sumado representantes de la Diputació de València. Su presidente, Vicent Mompó, ha trasladado sus condolencias a las familias afectadas por el accidente ferroviario y ha recordado también a quienes fallecieron en la riada de 2024 y a quienes continúan sufriendo sus consecuencias.

Les Corts Valencianes han guardado tres minutos de silencio por las víctimas del siniestro ferroviario, mientras que la Delegación del Gobierno y sus subdelegaciones han acogido actos de recuerdo. También se han celebrado concentraciones en ayuntamientos, diputaciones y universidades de las tres provincias.

En Alicante, el alcalde, Luis Barcala, ha trasladado el apoyo municipal a la familia de una joven alicantina fallecida en el accidente de Urda. El Ayuntamiento ha limitado el pleno ordinario a asuntos de gestión y ha aplazado los debates políticos como muestra de duelo.

La contaminación persistió en l’Albufera seis meses después

Las investigaciones científicas publicadas con motivo del aniversario muestran que los efectos de la dana no se limitaron a los daños materiales y humanos. Un estudio del CSIC, liderado por el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura (CEBAS-CSIC) y el Instituto de Agroquímica y Tecnología de Alimentos (IATA-CSIC), ha constatado que seis meses después de las inundaciones aún persistían indicadores de contaminación fecal y química en el entorno del Parque Natural de l’Albufera y en los barrancos del Poyo y Picassent.

El colapso de las redes de saneamiento y las depuradoras provocó la liberación de aguas residuales sin tratar. Aunque la contaminación del agua disminuyó con el paso de las semanas y los meses, los análisis detectaron niveles de algunos indicadores superiores a los habituales medio año después de la riada.

La recuperación, además, fue desigual. Los sedimentos conservaron focos localizados de contaminación que podrían volver a movilizarse durante nuevos episodios de lluvias e inundaciones. Por ello, las investigadoras destacan que analizar únicamente el agua no basta para evaluar la recuperación de un ecosistema: también es necesario estudiar los sedimentos, que pueden actuar como reservorios de contaminantes.

Otro trabajo del CSIC ha detectado diferencias entre la contaminación acumulada en el polvo y en el barro recogidos en municipios afectados. El polvo contenía el doble de microplásticos por gramo que los sedimentos y presentaba partículas, en general, más pequeñas, con mayor potencial de dispersión por el aire. En cambio, los sedimentos acumulaban más microorganismos potencialmente peligrosos, entre ellos Salmonella, E. coli y virus entéricos humanos.

Un tercer estudio, centrado en los lodos generados por las inundaciones —que alcanzaron las 800.000 toneladas—, concluyó que la exposición humana por inhalación del polvo analizado no supuso un peligro tóxico añadido para la población ni para los equipos de limpieza. No obstante, los investigadores subrayan la necesidad de controlar la dispersión de los materiales contaminados y estudiar sus posibles efectos a largo plazo.

Las inundaciones también dejaron secuelas en la salud

El impacto de la dana también se refleja en la salud materna. Una investigación coliderada por el Instituto de Políticas y Bienes Públicos del CSIC analizó 11.948 nacimientos registrados en la Comunitat Valenciana durante noviembre y diciembre de 2023 y 2024.

Los resultados indican que la exposición a las inundaciones durante el último trimestre del embarazo se asoció con un aumento de dos puntos porcentuales en la probabilidad de parto prematuro, frente a una tasa de referencia del 5,5%. En los municipios con mayores daños materiales, el incremento estimado llegó a los 4,2 puntos porcentuales.

Las autoras apuntan al estrés materno como una posible explicación, aunque precisan que el estudio no lo analizó directamente. Sus conclusiones respaldan la necesidad de incorporar la salud materna a los planes de prevención y respuesta ante catástrofes naturales.

Las consecuencias psicológicas también han centrado una investigación de la Universidad CEU Cardenal Herrera, realizada con 313 participantes entre enero y abril de 2025. El estudio, publicado coincidiendo con el segundo aniversario de la dana, encontró síntomas compatibles con el trastorno de estrés postraumático en el 43,1% del conjunto de participantes.

La proporción fue del 53,6% entre las víctimas directas de las inundaciones, del 37,7% entre las indirectas y del 17,6% entre los voluntarios. Las personas directamente afectadas también presentaron niveles más elevados de ansiedad, depresión y somatización que quienes participaron como voluntarios.

La investigación señala que no solo influye la exposición objetiva a la riada, sino también la percepción del peligro. Sentir que la propia vida estuvo en riesgo se relacionó con una mayor probabilidad de presentar síntomas posteriores. A ello se suman las dificultades de la recuperación, como las pérdidas económicas, los daños en las viviendas, los trámites administrativos y los cambios en las condiciones de vida.

Las investigadoras consideran que estos resultados justifican la realización de evaluaciones tempranas de salud mental, el seguimiento psicológico prolongado y medidas específicas para las personas más expuestas. El estudio también apunta a la importancia del apoyo institucional: una mejor percepción del respaldo del gobierno local se asoció con menores niveles de ansiedad y depresión, mientras que una valoración más positiva del apoyo del Gobierno central se relacionó con una menor presencia de síntomas depresivos.

Dos años después de la tragedia, los homenajes y las investigaciones reflejan las distintas dimensiones de una catástrofe cuyas consecuencias siguen presentes en las familias, los municipios y el entorno natural. La memoria de las víctimas convive así con el reto de avanzar en la reconstrucción y reforzar la prevención y la atención a quienes continúan afrontando sus efectos.

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