Dos años después de la tragedia, los homenajes y las investigaciones reflejan las distintas dimensiones de una catástrofe cuyas consecuencias siguen presentes en las familias, los municipios y el entorno natural.
Tras ellos se sitúan Oliva (643 litros), Real de Gandia (615), Barx (602), La Vall d’Ebo (580), Vilallonga (551), Gandía (548), Palma de Gandia (544) y Alfauir (499).