La DANA del 29 de octubre de 2024 no solo dejó importantes daños materiales en Valencia, sino que también ha modificado el mapa comercial de los municipios afectados. A punto de cumplirse dos años de la catástrofe, la recuperación avanza a diferentes ritmos y miles de negocios todavía no han conseguido volver a los niveles de actividad previos a las inundaciones.
Uno de los cambios más visibles se encuentra en el tipo de establecimientos que componen ahora el tejido comercial. Las peluquerías, los centros de manicura y belleza y los gimnasios han ganado presencia, mientras que negocios tradicionales como las carnicerías, los hornos y las librerías han perdido peso. En algunos casos, los cierres responden a la falta de relevo generacional o a la imposibilidad de afrontar nuevas inversiones.
Los pequeños negocios, los más afectados
Aunque siete de cada diez comercios han recuperado o superado su actividad anterior a la DANA, cerca del 30% continúa por debajo de los niveles previos. Esto supone que alrededor de 2.000 establecimientos urbanos de la zona más castigada siguen sin completar su recuperación.
Las diferencias son especialmente evidentes según el tamaño del negocio. El 35% de los establecimientos con entre uno y cinco trabajadores todavía no ha alcanzado su actividad anterior, frente al 20% de los negocios de mayor tamaño. También influye el municipio: el 72% de los comercios situados en localidades más grandes ha recuperado o superado sus niveles previos, frente al 64% de los municipios con menos de 20.000 habitantes.
La hostelería y la restauración figuran entre los sectores con mayores dificultades, ya que el 53% de los negocios de este ámbito permanece por debajo de su actividad anterior. En el comercio minorista no alimentario, el porcentaje alcanza el 46%.
Menos clientes y cambios en los hábitos de compra
La recuperación no depende únicamente de reparar los daños ocasionados por las inundaciones. El estudio de Cámara Valencia refleja que el 27% de los establecimientos sigue teniendo menos clientes que antes de la DANA.
Entre las razones que explican esta situación se encuentran los cambios en la distribución del gasto de las familias, señalados por el 25% de los negocios; el traslado de clientes a otras zonas, mencionado por el 14%, y el cambio de establecimiento durante los cierres, que afecta al 11%.
A estas dificultades se suman los problemas relacionados con el entorno urbano. El 42,8% de los comerciantes considera que el estado de las calles y la accesibilidad siguen siendo obstáculos para su actividad, mientras que el 39,6% apunta a la debilidad de la demanda y a la situación económica de las familias. Otro 17,6% destaca el aumento de los costes y las presiones que soportan los negocios.
Las ayudas no han evitado una recuperación desigual
Desde la DANA se han movilizado alrededor de 5.000 millones de euros en ayudas y financiación estatales y autonómicas. Además, el Consorcio de Compensación de Seguros había tramitado el 99,5% de los expedientes relacionados con la catástrofe, según los datos recogidos en el estudio.
Sin embargo, el acceso a suministros y los costes también han condicionado la vuelta a la normalidad. Cerca de uno de cada cinco establecimientos ha cambiado de proveedor y, entre los negocios con menos de cinco trabajadores, el 52,4% afirma que ha encontrado precios menos favorables.
En paralelo, la reconstrucción ha impulsado la actividad en otros ámbitos. Las afiliaciones laborales en la construcción han aumentado un 22% en la zona cero durante los dos años posteriores a las inundaciones. Por su parte, el Bono Comercio DANA generó compras por valor de 9,3 millones de euros en el segundo semestre de 2025.



