Un severo temporal de lluvia, rachas de viento cercanas a los 100 kilómetros por hora y un aparato eléctrico de gran intensidad azotaron a la Comunitat Valenciana este miércoles, concentrando sus episodios más virulentos en la provincia de Valencia. La virulencia de las tormentas obligó a las autoridades a activar alertas preventivas ante el riesgo de crecidas de caudales e inundaciones urbanas.
Precipitación torrencial y un aparato eléctrico sin tregua
El episodio dejó registros pluviométricos de extrema intensidad en breves periodos. Según los datos recopilados por la Asociación Valenciana de Meteorología (Avamet), localidades como Chiva (Calicanto) rozaron los 100 litros por metro cuadrado, registrando 96,2 l/m². Le siguieron muy de cerca municipios como Torrent (95,8 l/m²), Real (92,6 l/m²), Vinalesa (85 l/m²), Montserrat (83,6 l/m²), l’Eliana (83,4 l/m²) y el Parque Tecnológico de Paterna (80 l/m²).
A la precipitación torrencial se le sumó un vendaval de rachas muy fuertes y un despliegue de rayos que impactó en diversos puntos de la geografía valenciana, desatando pequeños incendios y afectando a infraestructuras de suministro eléctrico y comunicaciones.
Rescates, túneles anegados y alerta hidrológica
Las consecuencias del temporal repercutieron de inmediato en la movilidad y los servicios de emergencia. Hasta la medianoche, los efectivos del Consorcio Provincial de Bomberos se movilizaron para atender más de 60 incidencias. Las actuaciones se centraron en la asistencia y rescate de conductores cuyos vehículos habían quedado atrapados por la acumulación de agua, la comprobación de zonas urbanas anegadas y la extinción de incendios forestales o en enseres provocados por el impacto de rayos.
En la capital del Túria, la Policía Local de València se vio obligada a cortar el tráfico en diversos túneles de la ciudad debido al peligro que suponían las balsas de agua formadas en la calzada.
Ante la evolución desfavorable del episodio pluviométrico, el Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat (112 CV) activó la preemergencia hidrológica (nivel amarillo) del Plan Especial de Inundaciones (PEI). Esta medida preventiva se centró de manera prioritaria en el entorno del barranco del Carraixet-Calderona, los barrancos de Poyo-Saleta y Albufera, así como en las cuencas del Bajo Túria y Muga, con el objetivo de vigilar de cerca el comportamiento de los caudales.



