Valencia se marca como objetivo reducir a la mitad los siniestros de tráfico con heridos graves y fallecidos de aquí a 2030. Para ello, el Ayuntamiento ha puesto en marcha el Plan Director de Seguridad Vial y el Plan Vector de Actuación de la Policía Local, una hoja de ruta integral que combina mejoras en la infraestructura urbana, refuerzo de la vigilancia policial y campañas de concienciación ciudadana.
Los planes, presentados en la Mesa de Movilidad por el concejal de Movilidad y Seguridad Ciudadana, Jesús Carbonell, se alinean con la Estrategia de Seguridad Vial 2030 de la DGT y establecen objetivos progresivos: una reducción del 20% de la siniestralidad grave en 2026, del 30% en 2027, del 40% en 2029 y del 50% en 2030.
Entre las principales actuaciones destaca la creación de una unidad específica de la Policía Local que patrullará los carriles bici en patinete (VMP) para vigilar la velocidad, las distracciones, el uso del casco y el correcto estado de estas infraestructuras, así como mejorar la convivencia con los peatones. Esta medida responde al notable incremento de los siniestros en los que se ven implicados los vehículos de movilidad personal, que ya representan el 13% de los accidentes, el 15% de los heridos graves y el 23% de las víctimas mortales.
El plan contempla además el refuerzo de los controles de velocidad, con la instalación rotativa de cuatro radares fijos en diez cabinas existentes y otros cuatro cinemómetros móviles en vehículos policiales, así como campañas específicas para vigilar el consumo de alcohol y drogas, las distracciones al volante y el uso indebido de carriles bici y carriles bus. A ello se suma la incorporación de dos vehículos con lector de matrículas para sancionar de forma automatizada la ocupación del carril EMT-Taxi y de zonas peatonales.
En el ámbito de la infraestructura, el Ayuntamiento impulsará la mejora de paradas de transporte público, la creación de entornos escolares seguros, la ejecución de nuevos pasos de peatones semaforizados, la instalación de avisadores acústicos y contadores y la eliminación de obstáculos en aceras. También se prevé la eliminación progresiva de la fase ámbar intermitente en las intersecciones, al detectarse que muchos accidentes con VMP se producen durante esta señalización.
Respecto a la movilidad ciclista, se ampliará la red de carriles bici segregados y se trasladarán a la calzada aquellos tramos que actualmente discurren por la acera, con el objetivo de recuperar espacio para el peatón y mejorar la seguridad. Asimismo, se incrementará la dotación de plazas para personas con movilidad reducida y de carga y descarga, y se aplicarán medidas para optimizar la velocidad comercial de la EMT.
Como complemento a este plan estructural, la Policía Local iniciará el 9 de febrero una campaña intensiva de controles de tráfico que se prolongará hasta finales de marzo. Los controles se realizarán diariamente y de forma rotativa en los puntos de mayor siniestralidad y en aquellos donde los vecinos han alertado de excesos de velocidad, según el primer estudio por distritos elaborado por el cuerpo policial.
“El objetivo es reforzar la seguridad vial y proteger a los usuarios más vulnerables de la vía: peatones, ciclistas y conductores de VMP”, ha subrayado Carbonell, quien ha insistido en el carácter preventivo e informativo de la campaña, además del sancionador.
El diagnóstico municipal muestra una tendencia ascendente de la siniestralidad desde 2019, solo interrumpida en 2020 por la pandemia, en un contexto marcado por el aumento histórico de la movilidad urbana, el crecimiento del uso del transporte público y de los carriles bici, y el impacto de la DANA, que incrementó el uso del vehículo privado. Pese a ello, el número de víctimas mortales se ha reducido un 28% desde 2019, con una clara sobrerrepresentación de los usuarios vulnerables, que concentran el 84,6% de los fallecidos.
Con este conjunto de medidas, el Ayuntamiento de Valencia busca avanzar hacia una ciudad más segura, accesible y adaptada a las nuevas formas de movilidad.



